martes, 29 de mayo de 2012

LO QUE UN CARACOL NOS PUEDE ENSEÑAR (II)


Hace unos meses en este mismo blog publiqué una entrada relacionada con un caracol (Lo que un caracol nos puede enseñar). Hoy este pequeño animalito me va a permitir volver a ser motivo de reflexión por mi parte.

Igual que en el episodio anterior, días atrás me encontraba paseando en bicicleta por un camino rural. Había estado lloviendo con ganas durante toda la tarde y los caminos se encontraban mojados y encharcados. Las fuertes lluvias habían desbordado pequeños torrentes y el camino se encontraba en algunos tramos lleno de pequeñas piedras, las cuales intentaba esquivar. En un punto de la ruta la acumulación de piedras en el camino aumentó considerablemente. Mi habilidad para poder sortearlas no era lo suficientemente precisa y ante una previsible caída decidí pasar por encima.

A pocos metros de ellas mi sorpresa fue mayúscula. No se trataban de pequeñas piedras en el camino... eran multitud de caracoles de diversos tamaños y colores que aprovechando la humedad del terreno intentaban disfrutar del momento.
 

Realicé una brusca frenada para evitar atropellarlos y descendí de la bicicleta. Cogí la misma y elevándola del suelo para evitar el aplastamiento de los caracoles, crucé a pie con sumo cuidado por el lateral del camino intentando no pisar a ninguno de ellos.

Después de haber sorteado a la mayor parte de los pequeños gasterópodos, volví a montarme en la bicicleta y continué mi camino.

Iba pensando lo satisfecho que me encontraba al haber podido salvar la vida a unos cuantos de ellos, pero me cuestionaba si mi acción verdaderamente serviría para algo, puesto que detrás de mí podrían pasar más bicicletas por el camino y quizás sus ocupantes no se tomarían la molestia de evitar atropellarlos.

Aún así pensé que en el peor de los casos hasta que pasase otra bicicleta, algunos de ellos podrían cruzar el camino y ponerse a salvo en los prados adyacentes, la cual cosa me animó a continuar sintiéndome satisfecho.

Pero pocos segundos duró mi dicha. A pocos metros delante mío observé que unas personas con bolsas en las manos iban cogiendo todos los caracoles que encontraban a su paso y que al poco tiempo se encontrarían con el gran festín que yo ingenuamente creía haber salvado.

Me sentí triste y apenado. No servía de nada mi esfuerzo por intentar salvar la vida de los pequeños animalitos, y éstos en su mayor parte irían a parar a la cazuela para ser cocinados. Impotente ante la situación continué mi camino y aproveché la oportunidad que otra vez me habían brindado los caracoles para reflexionar sobre la situación. Aquí os dejo esas reflexiones:


  • Muchas veces no tenemos control sobre las circunstancias (a veces sí). Podemos planear con sumo detalle una acción y esta resultar infructuosa por mucho que nos hallamos propuesto (y aunque la intención sea buena) realizarla. Hacemos planes y estos se desvanecen por motivos que no preveíamos o, simplemente, por que no teníamos el control sobre la situación.

  • A veces nos toca vivir situaciones que podemos considerar absurdas. ¿De qué me puede servir la oportunidad de salvar a los caracoles si igualmente acabarán en el plato de algún comensal? Podría ser una experiencia de toma de conciencia de una realidad. Me explico. Si yo no me hubiese encontrado a los caracoles, podría no ser consciente de que a diario mueren miles de ellos. El hecho de que intentase salvarlos y posteriormente viese que no lo lograría, me hizo tomar conciencia (mediante la tristeza y pena de no haberlo conseguido) de una realidad. Esa realidad en un futuro puede condicionarme a actuar de otra manera (puedo intentar apartarlos del camino; puedo adherirme a campañas en su defensa; etc.).

  • Las experiencias dolorosas (no forzosamente ha de ser dolor físico) crean una mayor conciencia que las placenteras. Mi decepción de no haber podido salvar a los animalitos, puede aumentar mi grado de sensibilidad hacia determinados temas. Ese podría ser el motivo de la situación que en un principio pudiese parecer incongruente.

  • El destino de cada ser tiene un propósito. No podemos saber con certeza cuál es ese propósito, y por mucho que nos opongamos a el (aunque con buena intención) y nos duela, “lo que tenga que ser, será”.

  • La vida está llena de acontecimientos que no se ajustan a lo que nosotros pensamos es correcto, pero si verdaderamente creemos en que existe “Algo Superior” que supervisa a toda vida manifestada, es lógico pensar que actúa de la mejor manera posible. En situaciones así no nos quedará mas remedio que “aceptar” lo que no hemos podido cambiar y pensar que era lo mejor que tenía que suceder (aunque no podamos entenderlo en el preciso momento de su ocurrencia).

Mis reflexiones deberían de aportarme una mayor aceptación de lo ocurrido, pero he de reconocer que no he acabado de asimilar completamente lo sucedido aunque lo acepte a regañadientes. Quizás “mis maestros los caracoles” me brindarán en un futuro una nueva lección que me permitirá mejorarme como ser y aprender de la misma (… como podría ser, volver atrás con la bicicleta, coger a los caracoles y sacarlos del camino para que no sean vistos…).



Entrada relacionada: Lo que un caracol nos puede enseñar

12 comentarios:

  1. Muy buena entrada Dani,

    Tenemos que tomar conciencia...creo que estamos en el camino debemos tener la paciencia del caracol para seguir colaborando y aprendiendo.

    Gracias por tus visitas , siempre eres bienvenido a mi espacio.

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  2. Gracias a ti Adri por tu visita también.

    Un abrazo

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  3. Tu experiencia y reflexiones me parecen muy acertadas Dani.
    Yo también creo que deberíamos saber extraer el simbolismo de todo lo que nos vamos encontrando en el camino de la vida.
    Si me permites, yo preguntaría: ¿existe el libre albedrío?, ¿hasta que punto estamos obligados a seguir un camino trazado por encima de nuestra voluntad?
    Para mi es indiscutible que existe "Algo Superior" que guia los caminos de la Tierra. Sin embargo yo creo que (EXISTE EL LIBRE ALBEDRIO).
    Tenemos plena libertat de decidir como andar este camino, aunque la finalidad la tengamos marcada por un destino superior.
    Muchas personas viven en la inercia,los prejuicios y las costumbres heredadas del pasado son fatalistas, pensando que una fuerza superior a ellos los tiene bajo su poder y deben resignarse a lo que creen inevitable.
    !No hay nada imposible! nada que no podamos cambiar si nos lo proponemos con toda la fuerza de nuestra voluntad.

    Mi sincero afecto Dani

    Un abrazo

    Marta

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  4. Gracias por tu apreciado comentario, Marta.

    Yo también pienso que tenemos libre albedrío. Poseemos una cierta libertad condicionada (no total) y podemos movernos con cierta autonomía en ella.

    Se que todas las cosas suceden de la mejor manera que pueden suceder, y que todo lo que existe en el Universo se encuentra en perfecta armonía y supervisado meticulosamente por sublimes Seres, pero aún así, por mi naturaleza rebelde, me cuesta aceptar el sufrimiento en la naturaleza.

    Los animales no están sujetos al Karma, puesto que no disponen de libre albedrío. El que mata, lo hace (normalmente) por el instinto de supervivencia, el cual le obliga a buscar sustento para sobrevivir. Así está estipulado en las leyes de la Naturaleza, pero ese equilibrio necesario que ha de existir entre especies dentro de nuestro planeta, se efectúa de forma desigual. Los carnívoros se alimentan de otros animales haciéndolos sufrir, pero los vegetarianos también cumplen su papel, pero sin producir dolor, ya que los vegetales no tienen sistema nervioso y, por tanto, no sienten dolor.

    Me he desviado bastante del tema del post, pero he aprovechado el tema de alimentarse de animales (caracoles) para ofrecer mi visión de la misma.

    Todo evoluciona, y el Logos Terrestre también. Creo (y quiero creer) que en un futuro (aunque lejanísimo) la evolución del planeta habrá llegado hasta tal punto, que todas las criaturas que habiten en él lo harán sin tener que matar a ningún ser para subsistir.

    Muchas gracias Marta por tu siempre muy agradecido comentario, el cual me ha dado la oportunidad de ofrecer mi visión "rebelde" del tema.

    Un abrazo

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  5. LIBRE ALBERDEÍO?
    Por supuesto...
    Si así no fuera seguramebnte estaríamos condenados y eso el UNIVERSO con SU SAGRADO AMOR no lo pernitiría.
    La LIBERTAD és La JOYA de Nuestra Mente y Corazón.
    Hay cosas marcadas, sí...
    Senderos a los que hay que entrar cuando se está preparado.
    Cada uno de nosotros elije su aprendizaje en el momento oportuno, retrasando o avanzando en la evoluición.
    El caracol és buen sinónimo de nosotros mismos. En el debemos reflejarnos al igual que en todas las criaturas en un momoento dado de nustra conciéncia.
    Lo somos todo, ese todo que vemos está siempre en Nosotros.

    Gracias Dani.

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  6. Gracias a vosotros Olga i Carles por vuestra agradecida opinión.

    Un abrazo

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  7. Si aceptáramos el sufrimiento Dani, seríamos almas sin corazón.
    Cuanto más sensible és un ser humano siente con más fuerza el dolor i el sufrimiento de los demás, sean de un reino u otro.
    No eres el único que se revela en contra de estas injusticias.
    Aunque se nos explique que existe un Propósito y un Plan trazado por el Logos,no deja de ser cruel la forma como debemos evolucionar en este planeta.

    Yo tambiés espero y deseo de corazón que un dia podamos convivir en armonia, sin crueldades y sin tener que alimentarnos los unos de los otros.

    Un abrazo Dani

    Marta

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  8. Cada vez más a menudo el comer animales da mal sabor y eso se traduce en nuestros tres vehículos y cada vez pagaremos más el karma de esa actitud.
    La Sensibilidad Verdadera es la Compasión sin límite por todo ser vivo al que se considerará cada vez con más atención un hermano nuestro en cadena.
    Esperamos también que la humanidad entera llegue a esa comprensión.
    Estamos entrando en una nueva era... y llegará día afortunadamente en que comernos los unos a los otros será cosa del pasado.
    Las nuevas civilizaciones, en las que estaremos también nosotros nos extrañaremos de nuestro pasado carnívoro y criminal.

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  9. Sí, Olga i Carles, es así.

    Una de las cosas que mas lamento y que siempre arrastraré en esta vida como espinita clavada, es el no haber sido lo suficientemente valiente como para haber dejado de comer animales mucho antes. Hace años que soy vegetariano, pero siempre lamentaré el no haber dado el paso mucho antes.

    Gracias por vuestros comentarios Olga i Carles.

    Un abrazo

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  10. Hola Dani, con amor y respeto te sugiero que no te importe más lo que fuiste, sino solo observar lo que lograste a ser, y eres hoy, porque mucho es creo.

    Interesante metáfora. La lentitud del caracol permite que lo que tenga que ser en su vida, sea. Cualquiera le puede coger y arrollar a una olla, pisar, etc.. Sin embargo nosotros tenemos la Fuerza de la Voluntad que evita que nos arrastremos si queremos usarla. Pero en realidad, y en la inmensa mayoría, solo la usamos al 10%, por eso (por solo usarla al 10%/20% y encima, de forma inconsciente) pensamos a veces que no existe el libre albedrío. Existe sin lugar a la menor duda, pero queda claro que sin Voluntad, somos arrastrados en los abismos y en el mar de las quejas incesantes...

    Así lo veo querido amigo, Un abrazen y feliz domingo! :)

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  11. Gracias Marcos por el comentario-consejo-reflexión. Viniendo de ti es un valor añadido.

    Estoy de acuerdo en que, como dices, tenemos mayor capacidad de maniobra de la que nos pensamos. "La voluntad mueve montañas".

    Gracias pot la visita y presencia

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  12. Un abrazo Dani, solo sigo aprendiendo y tu me ayudaste hoy reafirmando temas internos importantes. Muchas Gracias a ti también amigo por estar, uno va menos solo :)

    Namaste.

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