lunes, 29 de noviembre de 2010

LAS EXPERIENCIAS NEGATIVAS Y POSITIVAS



Todos nos encontramos viviendo situaciones algunas de las cuales son positivas y otras negativas (al menos así lo creemos). Las experiencias negativas son necesarias para poder contrastarlas con las positivas y viceversa. Sin oscuridad no puede existir luz; es necesario experimentar frío para saber lo que es calor; sin saber lo que es el dolor no puede experimentarse placer, etc.

Podríamos admitir que todos los acontecimientos que nos suceden están enfocados desde la perspectiva del Ego (refiriéndome a la personalidad no al Yo Superior), es decir, desde nuestra personalidad, la cual es transitoria y se renueva vida tras vida, o sea, no es permanente.

Si tuviésemos en cuenta que las causas que han generado los acontecimientos que vive el Ego en su nueva personalidad (sean positivos o negativos indistintamente), le son del todo desconocidas para él, ya que no tiene conocimiento directo de sus anteriores personalidades, entenderíamos el por qué no puede comprender las circunstancias que lo envuelven en el presente.

Junto con lo anterior, si admitiésemos (aunque sea solo como hipótesis) de que el alma cuando reencarna elige, por voluntad propia, vivir una serie de situaciones y experiencias que considera que le serán útiles para su progreso (al margen de la retribución kármica de la que no puede desentenderse), quizás podríamos llegar a aceptar (no digo comprender) algunas de las circunstancias adversas que puedan suceder en el transcurso de la vida.

Podríamos también considerar que nuestra labor en la vida es la de aprendizaje, y para ello utilizamos experiencias negativas o positivas, pero experiencias a la fin, las cuales al mismo tiempo de enriquecernos, crean conciencia de la realidad.

Si al mismo tiempo aceptásemos que las situaciones cómodas y placenteras provocan un estancamiento del sujeto en las mismas, dado que al encontrarse a gusto en ellas no siente la necesidad de mejorar como individuo, y que esta actitud es contraria a la Ley de Evolución, la cual empuja siempre hacia adelante, forzando a toda forma de vida a la superación, mejora y perfeccionamiento de si misma...

Si pensásemos que la finalidad y sentido de la vida (en nuestro actual periodo evolutivo) es el de alcanzar la perfección como humanos...

Si por último creyésemos que no estamos solos en el Universo y que aunque nos consideremos importantes como individuos, no dejamos de ser una imperceptible partícula mas de su conjunto, y ateniéndonos a la Ley de Evolución entendiésemos (aunque quizás no aceptásemos) que todo proceso en la Naturaleza no es fortuito sino motivado y con un propósito definido y correcto. Y que la misma Ley de Evolución actúa sobre toda forma de vida (conocida o desconocida) y, por consiguiente, lo que puede ser positivo para una no forzosamente ha de serlo para la otra, pero que en el conjunto de su actuación prevalece siempre el beneficio del grupo antes que el individual...

Que el que un conejo sea devorado por un zorro es negativo para el conejo pero positivo para el zorro...

Que las lluvias intensas en una zona eliminan multitud de insectos, los cuales se consideran injustamente tratados, pero que al mismo tiempo esas lluvias favorecen el crecimiento de nueva vegetación la cual sale beneficiada...

Que las células defensivas del organismo consideran negativo el ser expulsadas del cuerpo humano junto a la infección después de haber luchado heroicamente contra la misma, pero que si supiesen que su sacrificio individual permite a un ente superior continuar existiendo, probablemente se sentirían orgullosas y lo verían como positivo...

Que la estatua de mármol piensa que son negativos los golpes que recibe por parte del martillo y cincel, pero que una vez observados frente al espejo los resultados de su sufrimiento y viendo la belleza de la obra final, transmuta lo que creía negativo como positivo...

Si intentásemos expandir nuestra conciencia a estados superiores, probablemente tendríamos un ángulo de visión mas amplio de los acontecimientos y del por qué de las cosas, y quizás aprenderíamos a no darnos tanta importancia a nosotros como individuos ni a nuestras circunstancias personales, y observaríamos la realidad desde un punto de vista grupal, sintiéndonos al mismo tiempo orgullosos de ser parte de un “Algo Superior”, y quizás de esta manera confiaríamos totalmente en ese Ser, y no volveríamos a temer a los envites del destino, ya que al confiar en El sabríamos que lo que ocurre es lo mejor que podía ocurrir, y si ocurre es porque tenía que ocurrir, sabiendo desde lo profundo de nuestro ser, que aunque no sepamos los motivos, es por nuestro bien.

Fuente: Respuesta dada en un foro de la red social Tendencia Vital

4 comentarios:

  1. Buent post Dany, todo es causa y efecto una de las siete leyes espirituales1

    Abrazos amigo!

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  2. Gracias por tu comentario Adriana. Los mismos siempre son bienvenidos.

    Un abrazo

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  3. Estoy de acuerdo , una buena síntesis general sobre el tema , gracias Dani

    Saludos

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    Respuestas
    1. Gracias Carlos José por tu presencia en el blog.

      Son unas reflexiones que hice ya hace algún tiempo pero que vale la pena recordar en momentos de debilidad.

      Saludos

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