viernes, 27 de junio de 2014

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL AMOR

 

Como habréis observado los que soléis seguir este blog, no suele ser habitual que de opiniones personales sobre determinados temas, ya que me considero un simple buscador de la Verdad que, como muchos, ya tiene suficiente trabajo con orientar sus pasos en una determinada dirección dentro de este mundo tan convulso. Por este motivo, cuando me refiero a temas espirituales, mi propósito (raras veces cumplido) es el de mostrarlos de la manera mas pura posible e intentando que mi personalidad influya lo menos posible en mis opiniones al respecto. Intento que sea esa "inspiración" que a veces todos sentimos, la que se encargue de redactar el artículo.

Se que es muy difícil actuar como alma e incluso a veces dudo de que verdaderamente sea ella la que se manifiesta a través de mi persona cuando dejo algún comentario (lo cual puede ser cierto o simplemente una subjetiva interpretación de mi personalidad), pero aún así os ofreceré una reflexión personal sobre el tema del Amor (con mayúsculas).

Uno de los principales problemas que nos encontramos cuando damos amor (o creemos darlo, cosa muy diferente) suele ser el de esperar que ese amor que hemos ofrecido nos sea devuelto al menos con la misma intensidad (sino mas) con la que (creemos) lo hemos dado. Nos ofendemos, resentimos o entristecemos si no somos satisfechos en nuestras expectativas respecto a lo que esperábamos recibir. Consideramos que es injusto que hayamos dado "algo" y no recibamos "nada" o, en el mejor de los casos, menos de lo que pensamos nos correspondería.

Intentemos ver las cosas desde otro ángulo.

El problema que nos encontramos casi todos es el de no saber identificarnos con nuestra alma. Si lo hiciésemos, supiésemos y, sobre todo, "sintiésemos" que cuando estoy hablando con alguien tengo detrás suyo a un alma como la mía y no a una persona que se equivoca, critica y tiene sus defectos; como alma no me debería importar, ya que sabría que "esa persona" simplemente está realizando un papel. Es un actor/actriz que está desempeñando el papel que le ha tocado interpretar en esta vida y con el cual "se identifica plenamente", siendo inconsciente de que él/ella es algo mas que un simple papel a interpretar. Él/ella es un alma, y como tal, está unida a todas las almas. Por tanto si ofrecemos Amor lo ofrecemos a todas las almas ya que todas las almas son parte del Anima Mundi; todas son Una.

Visto de manera simple. De la misma manera que si yo, se que soy yo, y cuando me regalo a mi mismo un trozo de chocolate, no espero que yo me de las gracias ni que me devuelva el detalle a mi mismo, lo mismo habría de ocurrir con todos los seres vivos. Si yo supiese (pero no solo por estar escrito en los libros, sino por sentirlo internamente) de que cuando doy amor, no he de esperar recompensa alguna por ello, ya que se los estoy dando al mismo Ser del cual yo formo parte, probablemente no me sentiría desengañado ni resentido, puesto que sería absurdo esperar recompensa de uno mismo por dar algo a uno mismo...

Hemos de llegar a ser conscientes de que no somos los papeles a interpretar sinó los individuos que hacen de actor/actriz.

Es difícil aceptarlo. Lo es... Sino lo fuese, ¿para qué estaríamos aquí?

Dani

9 comentarios:

  1. Que bello texto.
    Nunca es demasiado cuando se trata de Amor,la Divina energía que sostiene al mundo.
    Un abrazo grande Dani querido.

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    1. Gracias por tu fiel presencia Adri.

      Sí. La energía que sostiene al Universo (al menos el nuestro).

      Un fuerte abrazo

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  2. Así es Dani,
    Desde el ángulo personal existe casi siempre el problema de la posesividad hacia las personas que "más amamos", demostrando una total falta de amor, (lo contrario de lo que pretendemos) porqué limita su libertad y la propia, y además, no permite que el alma se exprese a si misma tal como es.

    Mientras hagamos diferencias entre lo que amamos y lo que no, el verdadero amor no existe, porqué el Amor es radiación que surge desde la propia Alma y al igual que lo hace el Sol, expande sus rayos hacia el exterior sin hacer distinciones, no
    porqué se lo proponga sinó porqué surge espontáneamente de su propia naturaleza.

    Si buscamos el Amor y la felicidad la hallaremos cuando estemos dispuestos a dárselo a los demás.

    Magnífica reflexión Dani

    Un fuerte abrazo

    Marta

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    1. Como suele ser habitual, tus reflexiones sobre las mismas reflexiones superan con creces al mismo artículo.

      Me quedo con y doy curso a:

      "...el Amor es radiación que surge desde la propia Alma y al igual que lo hace el Sol, expande sus rayos hacia el exterior sin hacer distinciones, no porqué se lo proponga sinó porqué surge espontáneamente de su propia naturaleza."

      Un fuerte abrazo

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  3. Muy bien explicado el texto y comentarios.
    Confundimos el Amor con patrones de comportamiento y con necesidades no cubiertas que etiquetan y fragmentan ese puro rayo de sol.
    Al menos nos vamos dando cuenta y eso es tomar conciencia.
    Un abrazo

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    1. Gracias Susana por añadir un poco mas de comprensión al tema.

      Un abrazo

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  4. Si tenemos devoción a nuestro Padre en los Cielos, debemos aprender a amar a todos puesto que todos somos hijos del mismo Ser. El Amor es una energía poderosa capaz de cambiar la vibración de quien resuena discordante. La Luz ilumina la oscuridad. Todos nuestros actos, pensamientos y emociones por ser energía atraen lo que por correspondencia les corresponde. Eventualmente aprenderemos a amar en la forma más pura. Querer esperar algo a cambio es deseo del ego inferior. En nuestros círculos más íntimos es donde más se nos empuja a aprender esta lección. La satisfacción más genuina la encontramos cuando damos por el solo hecho de dar, de tender una mano amiga a alguien, porque comprendemos su necesidad, porque nos toca una fibra del alma, en el caso que sea un alma de buena voluntad que lo necesite. Y si nos toca ayudar o expresar un gesto de amor a una persona egocéntrica por ejemplo, actos que otros pudieran criticar pues suponen que esa persona no lo merece, igual el sólo hecho de dar desde una posición amorosa, de anhelo de propagar luz, y de desapego a lo exterior, genera una corriente positiva que inevitablemente tiende a propagarse. Y eso es lo que necesita el mundo para acercarnos más a la unidad, ser propagadores de la luz, la compresión, el amor. Gracias Dani y todos por hablar de un tema tan importante que seguimos aprendiendo a expresar.

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    1. Gracias a ti Carolina por habernos ofrecido una muy buena reflexión que amplia el tema.

      El Amor, fuerza cósmica del Universo que en este Segundo Sistema Solar, debe de desarrollarse en todo su esplendor.

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    2. Gracias a ti Carolina por habernos ofrecido una muy buena reflexión que amplia el tema.

      El Amor, fuerza cósmica del Universo que en este Segundo Sistema Solar, debe de desarrollarse en todo su esplendor.

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