Poema de Giordano Bruno a sus verdugos:
Decid,
¿cual es mi crimen? ¿lo sospecháis siquiera?
Y me
acusáis, ¡sabiendo que nunca delinquí!
Quemadme,
que mañana, donde encendáis la hoguera,
levantará
la historia una estatua para mí.
Yo sé
que me condena vuestra demencia suma.
¿Por
qué?... Porque las luces busqué de la verdad.
No en
vuestra falsa ciencia, que el pensamiento abruma
con
dogmas y con mitos robados a otra edad,
sino en
el libro eterno del Universo mundo,
que
encierra entre sus folios de inmensa duración
los
gérmenes benditos de un porvenir fecundo,
basado
en la justicia, fundado en la razón.
