Mostrando entradas con la etiqueta Yo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yo. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de enero de 2013

LA CAUSA RAÍZ DEL SUFRIMIENTO



"La causa raíz de todo sufrimiento es el sentimiento de existencia separada. Tenemos una conciencia divisiva que percibe las cosas como el yo y el no yo, lo mío y lo no mío, como mi gente y la tuya, como mi nación y la tuya.

Habiendo dividido todas las cosas, nos sentimos amenazados por el otro. El miedo luego engendra guerra, conflicto y más formas de violencia.

¿Estamos entonces más allá de la redención? ¿Deberíamos permanecer como un grupo de filósofos pesimistas o apáticos observadores lamentando nuestra perdición colectiva?

No necesariamente.

Como raza humana, estamos al borde de una transición colosal desde la separación a la Unidad. Despertaremos de la oscuridad a la luz, de la falsedad a la verdad. Nos daremos cuenta de la unidad de todas las cosas vivas.

lunes, 26 de noviembre de 2012

LA RELACIÓN ENTRE EL YO SUPERIOR Y EL INFERIOR


La relación entre el Yo superior y el inferior esta muchas veces representada como una lucha. Podría ser representada también como una danza, por ejemplo, o como una conversación, o un trabajo conjunto. Mas la lucha, realmente, simboliza ciertos aspectos de la relación entre lo superior y lo inferior dentro de nosotros. Y puede ser de gran valía reflexionar sobre esto.

El yo inferior, también llamado personalidad, acoge al cuerpo físico, las emociones y la mente analítica. El yo superior, también llamado alma, es la mente intuitiva, la sede dentro de nosotros de la sabiduría, el amor, la voluntad espiritual y todas las demás cualidades superiores.

Naturalmente el yo inferior tiene una percepción bastante limitada y ilusoria sobre si mismo, de los otros y del mundo. En su visión, todos los seres están separados y el está independiente y alejado de los demás. En cambio el Yo Superior tiene una percepción mucha mas abarcante y exacta sobre las cosas. El ve la interrelación y la interdependencia en todo y percibe al si mismo como uno con todos.

martes, 10 de julio de 2012

EL DRAMA DEL ALMA


EL DRAMA DEL ALMA


Podemos considerar las repetidas encarnaciones del alma divina en los mundos de manifestación externa como una especial actividad del ego con el determinado propósito de adquirir un conocimiento que sólo de este modo le es posible adquirir. El descenso de la divina conciencia a los tres cuerpos físico, emocional y mental, está simbolizado en la caída del hombre, puesto que es su verdadera caída en la materia, la trágica causa de todo el subsiguiente sufrimiento en la peregrinación del alma. Porque al infundir el ego una porción de sí mismo en los tres cuerpos, esta porción se identifica con los cuerpos en que se infunde, y en esta identificación le parece ser los cuerpos destinados a servirle de instrumento

Al identificarse con sus cuerpos, la encarnada conciencia ya no participa de la omniabarcante conciencia del divino Yo a que pertenece, sino que participa de la separatividad de los cuerpos y se convierte en una entidad separada de los demás seres y opuesta a ellos, esto es, en una personalidad. Es la vieja leyenda de Narciso que al contemplar reflejada su imagen en las aguas del estanque, anhela abrazarla, y en el intento muere sumergido en las aguas. Así la encarnada conciencia está sumergida en las aguas de la materia, y al identificarse con los cuerpos se desglosa del Yo a que pertenece y ya no se reconoce como lo que verdaderamente es: un hijo de Dios.

viernes, 15 de junio de 2012

LA LUCHA MORAL EN EL HOMBRE



LA LUCHA MORAL EN EL HOMBRE

No hay en la vida humana más arduo problema ni mayor dificultad que el reconocimiento de ser dos entidades en una. Así San Pablo gime en la lucha de la ley de sus miembros contra la ley del espíritu y angustioso exclama:

"Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. y ,si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí. Porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios: mas veo otra ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte?" (Rom. 7; 19-24.)

Pero acaso en ninguna parte está descrita tan profundamente esta lucha como en las Confesiones de San Agustín, quien dice: "Me arrebató a ti tu propia belleza, y me arrancó de ti mi propio peso, arrojándome gemebundo sobre estas bajas cosas; y el peso eran los hábitos de mi carne" (7,17).

Y en otro pasaje dice:
"Los goces de esta mi vida, de los cuales debo lamentarme, están en pugna con mis tristezas, en las cuales debiera regocijarme. No sé a qué lado se inclinará la victoria " (10, 28).

martes, 24 de abril de 2012

EL SENTIDO DEL YO

 
¿El sentido del "yo" no es natural a todos los seres, puesto que lo enuncian corrientemente en expresiones como "Yo venía", "Yo iba", "Yo hacía" o "Yo era"? Por la reflexión descubrimos que el "Yo" es identificado con el cuerpo, porque los movimientos y funciones similares son lo propio del cuerpo. Pero, ¿el cuerpo puede ser esta "consciencia del Yo"? Él no existía antes del nacimiento, está compuesto de los cinco elementos, está ausente durante el sueño, y, finalmente, se convierte en un cadáver. No, eso es imposible. Ese sentido del "yo" que emana del cuerpo es por otra parte denominado ego, ignorancia, ilusión, impureza, o sí individual. El propósito de todas las Escrituras es esta búsqueda (del Sí mismo).

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...