el de la fe,
el del autoconocimiento, y
el del ocultismo.
El sendero de la fe
Es aquel sendero en el que, mediante la confianza en “algo superior” (llámese maestro, divinidad, energía, etc.), uno deposita toda su confianza en el mismo. La convicción es la base fundamental de este sendero y, como los otros dos, tiene sus aspectos positivos y negativos. Como ventajas podríamos enunciar la poderosa devoción que se experimenta hacia “ese ser superior”, la cual, bien entendida, puede vertirse en forma positiva sobre el prójimo. Por el contrario, el principal peligro reside en que puede llegar a fanatizar al individuo excluyéndolo de cualquier otra creencia al creerse la suya superior a las demás.
El sendero de la fe
Es aquel sendero en el que, mediante la confianza en “algo superior” (llámese maestro, divinidad, energía, etc.), uno deposita toda su confianza en el mismo. La convicción es la base fundamental de este sendero y, como los otros dos, tiene sus aspectos positivos y negativos. Como ventajas podríamos enunciar la poderosa devoción que se experimenta hacia “ese ser superior”, la cual, bien entendida, puede vertirse en forma positiva sobre el prójimo. Por el contrario, el principal peligro reside en que puede llegar a fanatizar al individuo excluyéndolo de cualquier otra creencia al creerse la suya superior a las demás.




