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La Verdad también Evoluciona
Todo evoluciona. Absolutamente todo, y (con toda la reverencia y
humildad posible) quizás los excelsos Seres que se encuentran más allá
del "más allá", esos Logos de Logos..., "Aquellos de Quien Nada Puede
Decirse" (nada se sabe de Ellos, aunque sí podemos imaginar, buscar la
analogía de lo superior con lo inferior, e intuir), por lógica, también,
aunque a niveles incomprensibles, Su Verdad (Su Evolución), va
cambiando a medida que Ellos evolucionan y, por tanto todo lo que Ellos
representan (nosotros, entre muchas otras cosas), también.
Me
cuestiono si la Verdad de hace eones para un ser humano era la misma que
en la actualidad y continuará siéndolo en el futuro.
Si
existiese una única verdad implicaría un punto y final, nada más allá de
aquello y, sinceramente..., no me imagino a un Excelso Ser,
Omniabarcante, Omniconsciente y Omnipresente, estancado y cristalizado
sin mejorarse a Sí mismo. ÉL debe también de evolucionar y
perfeccionarse aunque a nuestros niveles sea perfecto.
Ya se que
me he ido muuuuuuy lejos..., lejísimos..., pero, desde la distancia y la
lejanía, las cosas y objetos se ven en conjunto mas pequeños y es más
fácil apreciarlas en su totalidad. La montaña se ve en su conjunto desde
lejos, desde cerca únicamente se divisa su falda.
Conocimiento y Sabiduría
El
Maestro D.K. principalmente (pero no exclusivamente) escribió sus
libros para formar a discípulos de diferentes grados, para que éstos
junto con sus libros difundiesen sus enseñanzas. Por eso, según las
circunstancias y/o temas, se puede encontrar en sus textos las palabras,
discípulos, aspirantes, iniciados, etc., pero sin que los términos que
utiliza signifiquen necesariamente que se excluya a los que no
pertenezcan a esa categoría. Lo importante no es la categoría a la que
supuestamente se pueda pertenecer, sino la labor que cada individuo "a
su manera" intenta realizar para aliviar la tarea de La Jerarquía en el
mundo, es decir, la realización del Plan Divino en la Tierra.
Los
libros del Tibetano dan mucha información (o poca si no se tiene el
desarrollo espiritual necesario) sobre muy diversos y variados temas de
importancia espiritual, pero no debería preocuparnos el si asimilamos
mucho o poco ni la velocidad de aprendizaje, sino el resultado que
produce en nuestra persona.
Se suele tener la idea de que el
conocimiento no permite alcanzar la Sabiduría por sí mismo, y en cierta
manera es así, pero en espiritualidad las cosas no son o blanco o
negro, sino una mezcla armónica de conocimiento y experiencia.
El
alma cuando intenta ponerse en contacto con su reflejo, la personalidad
encarnada, suele hacerlo de muy diversas formas: por medio de sueños,
corazonadas, coincidencias, familiares, amigos, compañeros... y también
por medio de artículos y libros, no siendo de importancia quien lo
escribió, sino el estímulo que produce en quien lo leyó. Es por medio de
"esa atracción" o "casualidad" de quien lo experimenta, que lo conduce
hasta alguna vivencia en su vida que le permitirá convertir ese
conocimiento o coincidencia en "sabiduría" plenamente comprobada y
contrastada por sí mismo. Por lo tanto, si en algún momento alguien se
siente atraído por algún escrito o artículo, trate del tema que trate y
pertenezca a la filosofía, religión o creencia que sea, previa su
discriminación inteligente, que lo lea. Quizás pueda aportarle algo que
necesita o quizás no, pero la palabra, escrita o hablada por quien sea, a
veces provoca ese estímulo necesario que, intuitivamente, conduce hacia
el camino superior.
A veces se suele infravalorar el
conocimiento adquirido mediante el estudio y la lectura, pero aunque no
necesariamente a todo el mundo puede servir, tampoco ha de ser un
impedimento para alcanzar Sabiduría. Es lo que se conoce en
espiritualidad como "la senda del ocultista" muy diferente de la "senda
del místico", seguido por personas devotas y arraigadas a (su) fe y
creencias.
Conciencias
La conciencia de un ser superior se compone de todas las pequeñas
conciencias de que está compuesto su cuerpo de manifestación. Por
ejemplo, en un ser humano es la totalidad de pequeñas conciencias
(átomos, células, órganos, etc ) que componen su cuerpo de manifestación
(cuerpos físico, astral, mental); en un Logos Planetario, lo que
conforma Su cuerpo de manifestación, la Tierra en su totalidad junto a
todas las formas de vida del planeta (físicas, astrales, mentales...);
en un Logos Solar, todo Su sistema; en un Logos Cósmico no lo se (aunque
estamos apuntando ya muy arriba), pero probablemente sea el conjunto de
Sistemas Solares que formen Su cuerpo de manifestación, quizás una
constelación, una galaxia...
Lo que ocurre en todos los casos es
que, aunque la conciencia del ser en cuestión es la suma de las pequeñas
conciencias de su cuerpo de manifestación, por regla general no suele
ser consciente de las mismas por encontrarse esas pequeñas vidas por
debajo del umbral de conciencia. Por ejemplo, yo no soy consciente de mi
respiración (no estoy todo el tiempo observando si respiro o no. Es un
acto automático. Se encuentra bajo el umbral de mi conciencia.
Únicamente viene a la conciencia el acto de respirar cuando por algún
motivo me falta el aliento o voluntariamente lo retengo), y en cambio
hay una serie de órganos (pulmones) y vidas (células) que realizan esa
función, permitiéndome respirar y vivir. Pero si yo voluntariamente
dirijo mi atención hacia la respiración, seré consciente de la misma
aunque la mayor parte del tiempo sea una reacción automática (bajo el
umbral de la conciencia).
Ocurre lo mismo hacia arriba. Un Logos
Planetario no es consciente de un determinado animal, persona, roca,
planta... (se encuentra bajo el umbral de Su conciencia Logoica), pero
si lo desea, puede, por un acto de voluntad, ser consciente de cualquier
vida que conforma Su ser. Lo anterior es extrapolable a un Logos Solar,
Cósmico, etc. Lo mayor siempre incluirá a lo menor.
Iniciación de la Humanidad
La humanidad está preparándose, junto al planeta, para recibir una iniciación grupal (no todos, pero sí 3/5 partes).
Antes
de cualquier iniciación se producen puntos de tensión que conducen
posteriormente a crisis profundas. En las mismas, el Karma saca a la
superficie todo aquello que permanecía oculto y que aún no ha sido
resuelto. Son momentos en que forzosamente se polarizan los extremos y
es muy difícil permanecer en un punto medio (además de que a veces es
necesario pronunciarse a favor de uno de los bandos).
Las Fuerzas
de la Oscuridad son conscientes de que han de intentar detener el
avance de la nueva era, puesto que significa la desaparición (o
transformación) de viejas estructuras, formas de gobierno, religiones,
etc., y no están dispuestas a aceptarlo (porque implica su propia
destrucción) y harán todo lo que se encuentre en sus manos para
evitarlo. Son los dolores del parto, necesarios para que toda la
"oscuridad" e inmundicia salgan a la luz y hagan "reaccionar" a las
masas que poco a poco empiezan a dejar de ser controladas por ellos, al
desarrollar el aspecto mente en ellas mismas en detrimento del tan
desarrollado aspecto emocio-devocional.
Tiempos duros en los que no hay que abandonar a los que luchan por valores más nobles.
Quizás
la consecución de una humanidad más justa no esté a la vuelta de la
esquina, pero no hay posibilidad de que la injusticia se imponga sobre
la verdad.
Tiempo al tiempo...
Servicio y Desánimo
El no ser consciente del contacto con el alma por parte de aspirantes y
discípulos produce desánimo y hasta desinterés. El no poder vislumbrar
los efectos de sus esfuerzos (efectos que, si pudiese observarlos desde
una posición más elevada, seria consciente de los mismos) frecuentemente
desanima (nótese el significado de la palabra "des anima", sin alma,
sin el impulso, sin la vitalidad) a sinceros y bienintencionados
servidores.
Se ha de tener una profunda fe y convicción en la
labor que se realice, sin desfallecer aunque las circunstancias que a
uno le envuelvan (aparentemente) no sean las deseadas.
Toda causa produce un efecto aunque sus consecuencias no se manifiesten tan rápidamente como a muchos gustaría.
Dani