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Cronología Personal Espiritual (un estímulo para nuevos estudiantes)
Durante años, el deseo de respuesta a esa inquietud espiritual que tarde
o temprano el ser humano experimenta en algún momento de su existencia
(como alma al menos), me llevó a leer diversas publicaciones y libros,
la mayor parte de ellos orientados desde la óptica Teosófica y
orientalista.
En un momento dado, el destino me brindó la
oportunidad de leer uno de los libros que contenían parte de las
enseñanzas que el Maestro Tibetano (Djwhal Khul) transmitió a la
humanidad a través de Alice A. Bailey (libros conocidos habitualmente
con el nombre de "libros azules").
Desde las primeras páginas, su
contenido despertó en mi persona un profundo interés hacia sus
enseñanzas aún no siendo, a veces, éstas de fácil lectura.
Con
los años, y habiendo leído prácticamente todos sus libros, puedo decir a
nivel personal y sin miedo a equivocarme, que existe un antes y un
después desde el mismo momento en que leí, en una de las recopilaciones
de su obra ("Reflexionen sobre Esto"), su primera frase.
La
dificultad de sus textos (dificultad ésta que viene dada por tratar
mucha de su enseñanza de conceptos abstractos a los cuales nuestra mente
concreta le resulta muy difícil entender) no representó (en mi caso)
ningún obstáculo. "Algo" me decía que continuase leyendo aunque, en un
principio, poca cosa podía asimilar.
Me sorprendió a mi mismo la
decisión tomada, puesto que había pasado muchos años de mi vida leyendo
lecturas teosóficas y de otros tipos, y sabía que no aceptaba de entrada
cualquier texto que no hubiese estado primeramente filtrado por mi
discernimiento, análisis y razonamiento. Lo que pusiese en un libro, por
sagrado o importante que éste representase para mucha gente, no
implicaba mi directa aceptación si no armonizaba internamente con mis
principios. Por tanto, me sorprendía esa atracción magnética de sus
textos y, aún más, no captando al principio muchas de sus explicaciones.
En la actualidad, y observando ya desde la lejanía de ese
primer día, creo saber que la decisión que tomé fue la correcta,
afirmándomelo determinadas circunstancias personales y situaciones
vividas.
Espero que esta pequeña reseña personal de mi
introducción en las enseñanzas del Maestro Tibetano, sirva de aliciente y
estímulo para quienes, en un principio, se sientan desanimados al no
entender y/o asimilar muchas de sus enseñanzas.
Con todo esto,
en ningún momento quiero decir que otro tipo de enseñanzas no sean
igual, o incluso, más válidas que las del Tibetano. Cada uno de nosotros
tenemos unas características, cualidades y aspectos que hacen que un
determinado tipo de enseñanza se adapte mejor a nuestra forma de ser.
Verdad hay Una. Maneras de llegar a ella, diversas.
Por último,
solo aconsejaros que si decidís iniciaros en las enseñanzas de Djwhal
Khul o de cualquier otra, no utilicéis las mismas de manera egoísta. El
conocimiento conlleva responsabilidad, y ese conocimiento y
responsabilidad, si no es utilizado en la dirección correcta, solo sirve
para generar karma.
El Mal
El mal es el efecto colateral de la manifestación del bien. Es el
residuo del proceso evolutivo. Es la imposibilidad de poder manifestar
la perfección divina a través de la materia. Todo bien se convierte en
mal cuando una vez experimentando determinado proceso necesario en la
evolución del Ser, éste se niega a proseguir su natural desarrollo, se
ancla a la materia y cristaliza.
El bien y el mal son
inseparables en tanto exista manifestación puesto que, a partir del
momento en que el Espíritu se manifiesta y limita a través de la
materia, Él mismo podrá expresar mayor o menor perfección dependiendo
del grado evolutivo de la misma, pero ese límite, por sutil que éste
sea, no dejará de ser un límite.
El Tiempo
El tiempo es la distancia en el firmamento que existe entre la voluntad o
propósito del solicitante y la realización de lo solicitado.
Fenómenos Atmosféricos y Karma
Las emociones están íntimamente ligadas al Plano astral, y éste al elemento agua. Los pensamientos al mental, y éste al fuego.
No
se ha de ser demasiado observador para verificar que el cambio
climático está necesariamente vinculado al ser humano. No tanto por lo
que el puede contribuir (que contribuye) con el mal uso de los recursos
de la Naturaleza, sino como con toda la atmósfera de malos pensamientos y
deseos que envuelve a nuestro planeta.
Por lógica, sería de
esperar que, si no se impide la proliferación de malos hábitos en el ser
humano a nivel de emociones y pensamientos, vayan incrementándose
fenómenos atmosféricos adversos.
Existen en la actualidad muchas
personas que ya no se encuentran tan condicionadas por las emociones
(conciencia atlante) pero sí por sus pensamientos (conciencia aria). Por
tanto, inundaciones y fenómenos relacionados con el agua han de
esperarse, en la medida que existe aún en buena parte de la humanidad la
conciencia polarizada en las emociones, pero irán en aumento los
fenómenos relacionados con el fuego (polarización mental) como
erupciones volcánicas, terremotos (que no dejan de ser los movimientos
producidos por las placas tectónicas en el interior del planeta
producidas por el movimiento del magma) e incendios.
¿Podemos
evitar su proliferación? No solo podemos sino que deberíamos. Es cierto
que algunos de estos fenómenos escapan a nuestro control desde el
momento que vienen marcados por el karma planetario (y la humanidad
tiene mucho que ver con el mismo) y los propósitos del Logos Planetario
en la reestructuración de su forma física (la Tierra) a los efectos de
preparar Su cuerpo para la recepción de una Iniciación, pero si evitamos
contribuir con nuestros malos pensamientos y malos deseos al
mantenimiento de la tóxica atmósfera que envuelve al planeta, estaremos:
primero,
contribuyendo a facilitar que la transición sea mas rápida para el
Logos y menos traumática para todos los seres que forman su cuerpo de
manifestación, es decir, toda la vida planetaria;
segundo, contribuir a la realización del Plan Divino, facilitando y no impidiendo su manifestación en la Tierra.
Podríamos resumirlo simplemente como: No podemos evitar el karma del pasado, pero si no generarlo para un futuro.
El Perdón
El perdón es perdón, se mire como se mire.
Lo que a veces se comenta en frases como perdón, en realidad es el "olvido" y/o el "desapego" a esa acción, emoción o pensamiento, no el perdón.
El
perdón es un aspecto de la divinidad en el que, la comprensión del otro,
el no guardar rencor hacia el otro y el saber que el otro es, al igual
que uno mismo, una fracción del Uno, permite romper el vínculo (no el
kármico) que impide que esas dos personas puedan seguir evolucionando
sin estar ligadas por el rencor, odio, rabia... etc.
Pocos de
nosotros realmente perdonamos puesto que intentamos olvidar, pero no
aceptar que quien nos dañó, tiene un recorrido evolutivo a desarrollar y
que éste a veces implica relaciones humanas en las que alguien sale
perjudicado.
Los grandes Seres sí perdonan puesto que saben,
sienten y entienden que quien les dañó no deja de ser él mismo pero en
estadios evolutivos muy anteriores e inferiores.
Dani